Todo empezó con un mosaico independentista, generado y propulsado por el club, tal y como demuestra la foto, en aras de convertir un partido de fútbol en una excusa para logros nacionalistas.
Vía @JoanTubau
En ese contexto, el Real Madrid fue a lo suyo, atacando desde el principio con un Cristiano Ronaldo colosal -lleva 6 goles en 6 clásicos consecutivos- y desaprovechando ocasiones que pudieron cambiar el marcador en la primera parte. Cabe destacar también un Benzema que lleva 4 asistencias de gol en 13 clásicos, una más que Iniesta en 23.
En un partido en el que el Barcelona, ese creador del tiki-taka y admirado mundialmente por su calidad futbolística y por las genialidades de sus jugadores, metió 2 goles, uno de rebote y otro de falta directa, y en el que el Real Madrid torpe y defensivo trenzó dos jugadas dignas de recordar -sobretodo en el primer gol- que acabaron en gol.
Sólo Messi sería capaz de plantar cara el Real Madrid y a Cristiano, que a parte de jugar un grandísimo partido, parte de él lo hizo lesionado con un esguince en el hombro. ¿Para cuándo una estatua a este hombre?
Tras el partido, Pepe hizo unas declaraciones en representación de todo el madridismo asegurando que los jugadores del Barcelona, y en especial Iniesta, son unos teatreros. Objetiva declaración a la que le faltó decir que además de ser teatreros, tienen una afición asquerosamente sucia, tirando -como se ve en la foto- tornillos al campo (el árbitro no lo recogió en el acta).
Una vez más, dieron la nota en el clásico Cristiano, Messi, y -negativamente- la afición del Barça, ecos constantes en un clásico.
Vía @JGrandeS
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